Salon de la Dama del Deporte Costarricense
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Silvia Poll Anrens

Miembro del Salón de la Fama del Deporte Costarricense
Sylvia Poll nació el 24 de setiembre de 1970, en la ciudad de Managua, Nicaragua, dentro del hogar formado por don Bernardo Poll (de grata memoria) y doña Thea Ahrens. Obtuvo la nacionalidad costarricense el 13 de marzo de 1986.

Dio sus primeros pasos en el deporte húmedo, cuando sus padres la inscribieron en el programa de natación del Club Cariari, en 1979.

Lo que en un principio sería una alternativa para el aprovechamiento de su tiempo libre, poco a poco se transformaría en uno de los aspectos más importantes de su vida.

Sin saberlo, aquella niña fogosa llegaría a escribir una de las páginas más importantes de toda la historia deportiva de Costa Rica y a dejar su huella indeleble para todas las generaciones de costarricenses.

Fue en 1983 cuando su entrenador, Francisco Rivas, le propuso transformarse en una atleta de alto rendimiento. Dejar de ver la natación como un juego para convertirla en un estilo de vida.

Un año después comenzaron a surgir los frutos. En los Juegos Centroamericanos de Guatemala, en 1984, Sylvia se haría acreedora a 4 medallas de oro en las pruebas de los 100 metros libre, 200 metros libre, 100 metros dorso y 200 metros combinado.

Sin embargo, no siempre el camino es fácil para los grandes, sobre todo, cuando los obstáculos provienen de elementos exógenos a su plan de entrenamiento.

El año de 1985 es un año de malos recuerdos para esta ondina, quien vio frustradas sus intenciones de participar en el CCCAN de México, cuando por un error de la Federación Costarricense de Natación no fue inscrita en las 4 pruebas que pensaba nadar.

Pero la vida siempre reversa una estrella para aquellos que saben perseverar y quienes no dan fácilmente el brazo a torcer.

Al año siguiente, en el mes de junio, se levanta victoriosa con 10 medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en República Dominicana, y dos meses más tarde, un sexto lugar en la prueba de 200 metros libres, del Campeonato Mundial de Natación, en España.

El mundo entero conocería a aquella joven de 15 años, la cual se perfilaba como una de las principales promesas de esa disciplina.

Gracias al trabajo realizado en 1986, ingresaría, por primera vez, al ranking mundial, un logro que solo había obtenido antes la nadadora María del Milagro París.

Más satisfacciones tenía reservado el año de 1987 para Sylvia Poll. En los Juegos Panamericanos de Indiannápolis cosecharía un total de 8 medallas (tres de oro, tres de plata y dos de bronce). Esto le valdría el ser declarada como la Mejor Atleta Panamericana.

Pero el punto clímax de la carrera de Sylvia llegaría en el año de 1988. Ese año, en Seúl, Corea, se llevarían a cabo los Juegos Olímpicos.

La ondina se encontraba empatada en el primer puesto del ranking mundial, con la nadadora alemana Kristin Otto, en la prueba de los 100 metros dorso.

No obstante, Francisco Rivas quiso sorprender al mundo y preparó a Sylvia para competir, además, en la modalidad de libre.

Los resultados en los 100 metros dorso no fueron del todo satisfactorios. El agua se filtró en los anteojos de la costarricense y ocupó el sexto lugar en la final. Sin embargo, ya Sylvia había superado a María del Milagro París, quien en Moscú obtuvo el sétimo lugar en la modalidad de mariposa.

El 20 de setiembre de 1988, ella nadaría la final de los 200 metros libres.

Con paso franco y con el apoyo de su entrenador, quien la motivó desde la orilla de la piscina con un voluminoso letrero que decía “Vuela Sylvia, vuela”, esta gran atleta logró convertirse en la primera deportista costarricense que subió al podio olímpico y que provocó que el Pabellón Nacional ascendiera, también por primera vez, en una Olimpiada.

Su tiempo de 1:58:67 la colocó entre las alemanas Heike Friedrich (oro) y Manuella Stellmach (bronce).

Esa medalla de plata, obtenida por Sylvia en Corea, hizo que 52 años después de que Costa Rica interviniera por primera vez en unas Olimpiadas (Berlín 1936); entráramos al vasto libro de ganadores y formáramos parte del concierto mundial del deporte.

En 1991, durante los Juegos Panamericanos de Cuba, de nuevo demostró ser la mejor de América Latina al ganar la medalla de oro en los 100 metros dorso e imponer un nuevo récord continental, con un tiempo de 1:03:15.

Durante el Campeonato Mundial de Australia obtuvo un segundo lugar en los 50 metros dorso y un sexto lugar en los 100 metros dorso.

Para las Olimpiadas de Barcelona 92 resulto quinta en los 200 metros dorso.

Durante su carrera, Sylvia rompió un total de 290 récords, de ellos 180 son nacionales, 24 corresponden al torneo CCCAN, 10 son Centroamericanos, 5 Panamericanos y 57 de otros torneos.

Nadó 635 eventos en 115 competencias.

Sus tiempos le permitieron aparecer en el ranking mundial de la natación en 66 oportunidades y sus triunfos le depararon 612 medallas y 90 trofeos.

Fue Seleccionada Nacional 11 veces, desde 1981. Además, se le declaró como la Mejor Deportista Costarricense en 1986, 1987 y 1988, al igual que la Mejor Deportista de la Década de los 80”s.

Resultó electa como la Mejor Atleta de América en dos oportunidades (1987-1988) y una vez, como la Mejor en el ámbito Panamericano (1987).

Sylvia se retiró de las competencias el domingo 13 de febrero de 1994, no obstante, su recuerdo, sus triunfos y su imagen han quedado grabadas para siempre en la historia y en el corazón de Costa Rica.

Actualmente, ella es una exitosa profesional que se desempeña en el campo de las Relaciones Públicas.

Ingresa a la Galería Costarricense del Deporte el 19 de diciembre del año 2000.
bre del año 2000.

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